ZARAKIEL

TE ADVIERTO QUE QUIEN QUIERA QUE FUERES, ¡ OH TU ! QUE DESEAS SONDAR ARKADIOS DE LA NATURALEZA; QUE SI NO HALLAS DENTRO DE TI AQUELLO QUE BUSCAS TAMPOCO PODRAS HALLARLO FUERA. SI TU IGNORAS LAS EXCELENCIAS DE TU PROPIA CASA ¿COMO PRETENDES ENCONTRAR OTRAS EXCELENCIAS?

EN TI SE HALLA OCULTO EL TESORO DE LOS TESOROS.

¡ OH HOMBRE, CONOCETE A TI MISMO !


I.G.E.O.M. MÉXICO

domingo, 27 de mayo de 2012

THUNUPA: CAPITULO 1.1 LOS SIGNOS DEL GRAN PACHAKUTI


1.- Definición y cronologíaPara que pueda captarse con plena claridad lo que es un Pachakuti, voy previamente a intentar definir su intrínseco contenido.

Pachakuti, además de su representación antropomórfica conocida míticamente, conserva registros en la Naturaleza que refuerzan las tradiciones orales transmitidas por generaciones, principalmente entre las culturas andinas y las leyendas amazónicas - aunque por doquiera existen sus vestigios identificables- y que cíclicamente es encarnado por un legendario Ser semi-Divino y semi-humano, es en realidad una determinación cronológica de Orden Cósmica, de un recorrido espacial cumplido en cada uno de los infinitos universos, el cual transcurre en cierto tiempo histórico y cuyo Espíritu toma forma humana para su manifestación donde le corresponda, buscando lo más calificado de la especie para otorgarle su regencia.


Pachakuti se debe entender desglosado así: Primero un Pequeño Pachakuti o Menor, que ocurre cada trece mil lunas, esto es mil años, mientras que un Gran Pachakuti se cumple cada trece milenios; consiguientemente Pachakuti es también y fundamentalmente el anuncio y la plasmación del fin de una determinada época, que agotó sus posibilidades de realizaciones, y el advenimiento de otra con renovadas y superiores proyecciones.



Dicho de otro modo, Pachakuti moviliza determinadas fuerzas telúricas que combinadas con Energías Cósmicas, influye grande e inevitablemente en la Psiquis de la humanidad con el propósito de producir un cambio, obedeciendo los Designios de una Voluntad y Sabiduría Arquetípica o Divinal; esto se desarrolla materialmente bajo la influencia del Gran Solionensius, esto es, la Energía ejercida desde las regiones del Sol Central, y para el caso de nuestra Galaxia, a lo largo de la espacialidad existente entre todos los Sistemas de los que formamos parte en la Vía Láctea, llevando Nos la denominación de Sistema Solar de Ors.

Estas mismas manifestaciones de influencias astrales y en un grado menor, también suelen darse en períodos de sesenta y cinco años de la cronología terrestre, derivando en verdaderas conmociones sociales, económicas, políticas, culturales, espirituales, filosóficas y artísticas, con la finalidad de establecer una nueva psico-dinámica, aunque en los hechos no siempre acertada, en la búsqueda de armonía social y equilibrio para la convivencia entre las especies.

Así pues, cada trece mil lunas o su equivalente de mil años, se produce un gran cambio que activa las facultades humanas, y lo reitero, no precisa y exclusivamente con resultados positivos, toda vez que estos alcances dependerán de la orientación que las humanidades den a este resorte de alcance universal en su específica polarización ante el proceso transformador; esto es tratándose de un Pachakuti Menor.

Un Gran Pachakuti se procesa cada trece mil años y cuando éste llega a su máxima expresión, anuncia estelarmente el inicio de una Misión Cósmica desarrollada de dos maneras: una de orden antropogenética que se opera universalmente cada seis mil quinientos años, siendo el término que utilizan los Archi-Biólogos y Archi-Químicos, Seres inmensamente Divinos, como responsables ante el Supremo Creador, de evaluar, corregir y auxiliar en los espacios infinitos, los diversos niveles de evolución de las especies, sean minerales, vegetales, animales o humanas, desprendiéndose de estas últimas, las que han degenerado en infra-humanidades y las que han trascendido a estados anímicos superlativos.

La otra misión que es de orden cosmobiológica, se consuma cada trece mil años y determina la aparición de una nueva era geológica que influye en nuestra esfera terrestre y el Sistema Solar de Ors, provocando una transformación del equilibrio y magnetismo de los astros, al igual que en toda la manifestación infinita de la materia; en este caso la Tierra sufre cada Gran Pachakuti una revolución geológica trastocando el eje mismo de la esfera, ocasionando naturalmente una serie de catástrofes y alteraciones de todo orden como por ejemplo las glaciaciones, y con la alteración de los ejes, los cambios de posición hemisférica; estas mutaciones son radicales respondiendo al viaje de media vuelta que realiza un Zodíaco Galáctico alrededor de un determinado Universo o Sistema de Galaxias, cuya duración estimada varía de veintiún mil seiscientos a veintiséis mil años, comprendiendo reitero, a todo un Sistema de Galaxias entre las reconditeces de todos los infinitos espacios, y produciendo en cada Zodíaco 26 Pequeños Pachakutis, cuatro Supervisiones Antropo-cosmo-genéticas y dos Grandes Pachakutis que son Revisiones Cosmobiológicas, el uno a la vez Destructor y Regenerador, y el otro al final del ciclo, que es el período de la Gran Restauración o del Jubileo Celestial.

Como ahora estamos en la iniciación de un Gran Pachakuti que es la mitad del recorrido de un Zodíaco, nuestra esfera principalmente, en su condición de astro rezagado del concierto de influencias solares, padecerá en breve verdaderos cataclismos, terremotos, maremotos, huracanes, ciclones, erupciones volcánicas, cambios climáticos, sequías, inundaciones, hundimientos, así como una serie interminable de otras calamidades que se operarán inexorablemente, salvo que se proceda a la directa intervención de Seres Superiores para paliar de algún modo la situación que corresponde tanto por efectos cíclicos, como por excesos kármicos.

Una vez modificados los polos se trae aparejado además grandes cambios en la estructura y morfología misma de los continentes, como ya ha ocurrido tantas veces en pasadas épocas; considérese por ejemplo que como consecuencia de esas transformaciones las aguas ocupan actualmente tres cuartas partes de la estructura y composición de la Tierra, mientras que la masa sólida o tierra firme apenas cubre la cuarta parte restante; todas estas mutaciones que se operan al influjo e imperio de los elementos en permanente revolución buscando su respectiva hegemonía, se producen cíclicamente con la sumersión de continentes, otros que van emergiendo de las profundidades oceánicas, e incluso algunos que se desplazan a distancias considerables y modifican su estructura en forma total.

Tanto la Proto-historia con sus bien delineados registros en las conformaciones pétreas, mineralógicas y hasta fosilizadas, así como la Historia Antigua, entre sus Mitos y Leyendas, además de lo grabado en las más remotas escrituras conocidas por la humanidad mediante kipus, códices, estelas, papiros, ladrillos, pinturas rupestres y otros, apoyan científicamente el aserto de sostener que la Tierra originalmente estaba unida en forma total, y por doquiera se encuentran referencias y datos concretos sobre los cambios producidos en los anteriores Grandes Pachakutis. Lo mismo ocurre a nivel de las ciencias Geológicas, Arqueológicas y Experimentales, que han encontrado pruebas evidentes e inequívocas de los llamados "diluvios universales", abundando los métodos que han permitido una clara demostración de cómo la permanente sucesión de catástrofes ocurridas en la superficie terrestre principalmente, han dejado vestigios inexcusables de lo acontecido en el último Gran Pachakuti, esto es, hace trece mil años. De que esto se trate de ocultar al conocimiento público, no es culpa de la Ciencia Superior, que se fundamenta sobre bases reales y no hipotéticas.

Sin embargo, como estoy hablando de Cosmogénesis y sus intrincadas implicancias, desconocidas en un mundo que, al menos en este campo, desarrolla su conocimiento científico sobre elementos meramente especulativos, toda vez que la humanidad sobre la Tierra casi en su totalidad ha perdido hace mucho tiempo la natural capacidad que antes detentó de poderse adentrar a través de la Conciencia Colectiva y la Genética Cósmica y con la intervención de métodos superiores de intuición, precognición e iluminación, en los albores mismos de la Creación, develando lo que hoy constituyen insondables misterios, resulta de elemental repercusión el eco de lo verificado en el Cosmos, igualmente plasmado aquí en la Tierra o en el aparentemente insignificante átomo de cualquier materia, y por ser de interés para todos Nos al encontrarnos en esta esfera, no extrañe al lector que obligadamente tenga que referirme con mayor amplitud y para una mejor compresión y ubicación, a nuestro propio entorno espacial.

Debo entonces decir, aunque reiterativamente, que estos movimientos cósmicos se dan cronológicamente cada trece mil años, dando opción a la aparición de Sagrados Seres que emanan de las corrientes cósmicas de la Humanidad Solar, quienes llegan a observar el comportamiento de las distintas especies del Universo, comprobando y revalorizando los grados de evolución alcanzados, no sólo por el Hombre, sino también por toda la Creación en una específica área que se les determina para el cumplimiento de sus Misiones, siendo por esta misma razón que cada seis mil quinientos años vienen estas Visitas Cósmicas al inicio, a la mitad y al concluirse un Gran Pachakuti, que es a la vez el comienzo de otro nuevo.

Como ya lo tengo adelantado, Pachakuti también es una fuerza que la encarna un determinado Ser que posee un cúmulo de grandes valores íntimos, llegando doce Pachakutis Menores cada trece mil lunas, y el Gran Pachakuti que adviene a la conclusión de un determinado sistema social o geológico, y al inicio de otro; por este motivo, aparte del duodécimo Pachakuti que se manifestó mil años atrás, siendo víctima de la intolerancia religiosa tanto de los Caballeros Tigres como de los Sacerdotes Nagas y Mallkus ya en franco proceso degenerativo, y por eso mismo, con celos y maldad, fue Thunupa condenado y muerto por cuatro veces, habiendo vuelto a la Vida gloriosamente en cada caso; ahora tenemos la aparición triunfal del décimo tercer Pachakuti que es el Gran Iniciador y el contenedor de un Zodíaco en su media vuelta espacial. Con lo referido, rectifico categóricamente a quienes suponen que nos encontramos en el Décimo Pachakuti, con seguridad imbuidos de muy buenas intenciones, pero es bueno aclarar en honor a la Verdad, que hay algo de cierto en las aseveraciones vertidas, ya que el X Pachakuti, no es otro que Ñoke, Noé o Manú Vaibaswata, esto es, mi condición de Xanón o Samón, como Hijo Cósmico de Samael, Hiram o Manko Kápak, cumpliendo los Desideratos instruidos por el propio Salvador, de ser el honroso Restaurador de la Doctrina Celestial, presentando públicamente a Thunupa como el Kristo Rojo de Acuario y también a Samael Kristhus o Maitreya Sabaoth, quienes vienen con Gloria y Poder para despertar las dormidas Conciencias de la Humanidad, con la firme intención de conducirlas a la Luz.

A esto mismo se refieren las profecías bíblicas y tantas otras Sagradas Escrituras que señalan con toda precisión una serie de acontecimientos y ciertas fechas claves que se cumplieron y se darán inequívocamente, pues los Profetas y Videntes, Sabios e Iluminados de todos los tiempos y Doctrinas, tuvieron acceso directo a ciertos Conocimientos Supremos, tanto del pasado como del porvenir, dando pruebas palpables de ser indudablemente despiertos, conscientes y poseedores de especiales dones del Espíritu.

La vigencia y autoridad de los Profetas es, por tanto, totalmente clara y manifiesta, pues a diferencia de los adivinos que aventuran sus predicciones y que demostrado está son ampliamente falibles, la Profecía acrecienta su valor en la veracidad comprobada de sus revelaciones cumplidas con fidelidad y exactitud; efectivamente, a través de todos los tiempos, los Profetas han tenido la visión anticipada de los acontecimientos futuros y en beneficio de la humanidad han hecho sus revelaciones con precisión de fechas y lugares, creando expectativas y trascendencia como todo lo que proviene de lo Divinal. Así entonces se tienen Profetas Mayores y Menores, también Patriarcas que incluso han sido forjadores de Profetas, contándose entonces en la parte intrascendente e inversa, con los agoreros del destino, oráculos falsos, con ciertos visos de aproximación a los hechos por ocurrir, pero que fatalmente fallan; Reitero: Mientras se cuenta en la Profecía con su contundencia de predicción y gran antelación de los eventos, demostrando su procedencia Divina, también existe la falsa ciencia que es la adivinación y por ser de origen tenebrosa y sólo aproximarse a los hechos, lo que logra es confundir y atormentar a la humanidad.

En el caso concreto de las expresiones kabalísticas y proféticas contenidas en la Biblia Hebrea, para hablar de casos específicos, se pueden tener como ejemplos los Libros de Isaías, Zacarías o Daniel, mientras que además de Lucas y Pablo en el Nuevo Testamento Krístico, Juan de Patmos entrega su magistral Apocalipsis que es una Suma Metrológica de acontecimientos previstos con gran anticipación, mismos que actualmente se están produciendo o que están por verificarse en el futuro inmediato.

Las predicciones adivinas en tanto, han demostrado su falta de realización tal como los casos de triunfo total pronosticados por ejemplo a Napoleón o Hitler, que resultaron finalmente ser un fiasco, no obstante sus asombrosas aproximaciones con los hechos reales.
                                                     


A.Z.F., V.M.K. EL TAWA MANÚ, DAVID SERRATE PÉREZ

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